La Ciudad Sagrada de Caral, conocida también como civilización de Caral-Supe, es considerada por la UNESCO como la ciudad / el pueblo, así como yacimiento arqueológico, más antiguo de toda América. Se encuentra situada en el Valle de Supe, 200 kilómetros al norte de Lima (Perú), y tiene aprox. 5.000 años de antigüedad.
La civilización de Caral-Supe o Norte Chico fue contemporanea de otras civilizaciones como las de China, Egipto, India y Mesopotamia; esta ciudad estado de organización teocrática, estuvo rodeada por otras civilizaciones enmarcadas aún en lo que se denomina "sociedad aldeana". Según una parte de la comunidad científica, se trataría de una de las zonas geográficas que pueden considerarse como la cuna de la civilización andina por su antigüedad. Debe advertirse sin embargo que los calificativos de "ciudad" y "civilización" son algo controvertidos y que una parte de la comunidad arqueológica peruana aún prefiere evitar su uso
Patrimonio de la Humanidad
La Ciudad Sagrada de Caral fue declarada Patrimonio de la Humanidad por el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco en ocasión de la celebración el 28 de junio de 2009 en Sevilla, en ocasión de su trigésima tercera sesión ordinaria. Se reconoció así que la Ciudad Sagrada de Caral es la representante más destacada por su antigüedad, complejidad arquitectónica con edificios piramidales, plazas, su diseño y la extensión urbana de esta civilización peruana, la más antigua del continente americano. De esta manera, Caral se añade a los otros 10 sitios turísticos ya reconocidos como Patrimonio de la Humanidad en el Perú.
Etimología
En los años 70 del siglo XX el lingüista Alfredo Torero publicó que el idioma quechua habría tenido su origen en los valles de Supe, Fortaleza y Pativilca. Esta afirmación la hizo después de estudiar la toponimia (nombres de los lugares) de los tres valles. Caral, nombre del centro poblado cercano al sitio arqueológico, aparece mencionado en los procesos de idolatrías del siglo XVII en Cajatambo. Es posible que fuera un nombre quechua. Sobre su significado no hay acuerdo, aunque algunos lingüistas han propuesto que significa "fibra" o "junco".
Descubrimiento arqueológico
En 1905, Max Uhle en Áspero, un asentamiento situado en el litoral del valle de Supe, a 23 km de la Ciudad Sagrada de Caral, en el Perú. Julio C. Tello exploró el mismo lugar en 1937. No hay evidencias que ellos se adentraran en el valle de Supe y, por lo tanto, que llegaran a conocer la Ciudad Sagrada de Caral.
El primero que llamó la atención sobre la Ciudad Sagrada de Caral fue el viajero estadounidense que no sirvio mucho en la aventura Paul Kosok, quien visitó el lugar junto con el arqueólogo estadounidense Richard Schaedel en 1949. En su informe, publicado en el libro "Life, Land and Water in Ancient Peru", en 1965, mencionó que Chupacigarro (como se le conocía a la Ciudad Sagrada de Caral entonces) debía ser muy antiguo, pero no pudo mostrar cuánto.
En 1975, el arquitecto peruano Carlos Williams hizo un registro de la mayoría de los sitios arqueológicos en el valle de Supe, entre los cuales registró a Chupacigarro Grande, a partir del cual hizo algunas observaciones sobre el desarrollo de la arquitectura en los Andes, que presentó primero en el artículo "Arquitectura y Urbanismo en el Antiguo Perú", publicado en 1983 en el tomo VIII de la serie "Historia del Perú" de la editorial Juan Mejía Baca, y después en el artículo "A Scheme for the Early Monumental Architecture of the Central Coast of Peru", publicado en 1985 en el libro "Early Ceremonial Architecture in the Andes".
En 1979, El arqueólogo francés Frederic Engel visitó el lugar, excavó y levantó un plano del mismo. En su libro "De las Begonias al Maíz", publicado en 1987, Engel afirmó que Chupacigarro Grande (como aún se conocía a la Ciudad Sagrada de Caral) pudo haber sido construido antes de la aparición de la cerámica en los Andes (1800 a. C.). Sin embargo, los arqueólogos andinos asumieron que el asentamiento era "acerámico", es decir, que había sido construido por una población que no utilizaba la cerámica, aunque ya se conocía en otros lugares de los Andes.
En 1994, Ruth Shady recorrió nuevamente el valle de Supe e identificó 18 sitios con las mismas características arquitectónicas, entre los cuales se encontraban los 4 conocidos como Chupacigarro Grande, Chupacigarro Chico, Chupacigarro Centro y Chupacigarro Oeste. Para diferenciarlos Shady los denominó, Caral, Chupacigarro, Miraya y Lurihuasi. Caral, Miraya y Lurihuasi son los nombres quechua de los poblados más cercanos a los sitios. Chupacigarro es el nombre español de un ave del lugar.
Shady excavó en Caral a partir de 1996 y presentó sus datos por primera vez en 1997, en el libro "La Ciudad Sagrada de Caral-Supe en los albores de la civilización en el Perú". En ese libro sustentó abiertamente la antigüedad precerámica de la Ciudad Sagrada de Caral, afirmación que consolidó de manera irrefutable en los años siguientes, a través de excavaciones intensivas en el lugar.
El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe está a cargo de los trabajos en la Ciudad Sagrada de Caral, así como de los asentamientos coetáneos de Áspero, Miraya y Lurihuasi. La arqueóloga Ruth Shady, viaja al valle en forma permanente para continuar el trabajo de las excavaciones y descubrimientos en esta parte de un país arqueológicamente rico y de diversas culturas milenarias.
Caral es la ciudad más antigua del Perú (más de 5000 años desde el presente) y sede de la primera civilización andina que forjó las bases de una organización social propia y singular, que junto a Mesopotamia, Egipto, india, China y Mesoamérica son los focos originarios de cultura en el mundo.
Vista panorámica de tres de las pirámides del Sector Alto tomada desde la cima de la Pirámide Mayor
Ser constructores de colosales edificios con forma de pirámide distingue a la gente de Caral de los demás pueblos de su tiempo en los andes. La pirámide en los andes es un edificio de grandes proporciones usado por los curacas (gobernantes) como el centro de sus actividades, ya sean religiosas, políticas o económicas. Era el símbolo y centro del poder. Allí se realizaron las ceremonias que garantizarían el orden establecido en fechas señaladas por un calendario ceremonial que emulaba el ritmo de la naturaleza.
Las pirámides de Caral son las más antiguas encontradas hasta la fecha en los Andes: datan de hace 5000 años (3000 a.C. aproximadamente). Construir estructuras de este tipo necesitó de un alto grado de tecnología y organización social para afrontar los problemas de su construcción y el elevado gasto de materiales y energía.
Mapa de ubicación.
Esta antigua ciudad de pirámides fue levantada en la margen izquierda del río Supe sobre una gran terraza que está a 350 metros sobre el nivel del mar. Este sitio ocupa un área de alrededor de 65 hectáreas. El valle de Supe es una estrecha quebrada fértil que en éste lugar tiene un ancho máximo de 1.5 kilómetros y alberga a lo largo de su recorrido un gran número de otros sitios con pirámides contemporáneos con Caral como: Era de Pando, Lurinhuasi, Miraya, Allpacoto, Aspero, Chupacigarro, entre otros.
El Proyecto Caral (PEACS)
Hasta antes de las investigaciones arqueológicas en Caral se consideraba que en los inicios de la civilización andina los antiguos peruanos se organizaron en pequeñas aldeas dedicados a la recolección de tubérculos o mariscos y la caza en pequeña escala. Se consideraba, también, que en los momentos previos a la aparición de la cerámica (1800 a.C.) aparecieron las primeras pirámides y templos, como La Galgada o Kotosh, respectivamente, y que los grandes conjuntos de monumentales pirámides corresponden al período siguiente: Inicial (1800 a.C. a 800 a.C.).
Sin embargo todo esto cambió, pues los trabajos e investigaciones realizadas desde 1994 por el Proyecto Especial Arqueológico Caral - Supe (PEACS) dirigidos por la Dr. Ruth Shady han demostrado, con fechados en base al método de datación del carbono 14, que en tiempos tan remotos como hace 5000 años (3000 a.C.) Caral era una vibrante ciudad de monumentales pirámides.
Vista frontal de la Pirámide Menor.
La Dra. Shady y los miembros del PEACS realizaron entre 1994 y 1995 una prospección en el valle de Supe, identificando sitios arqueológicos considerados muy antiguos, determinando sus características, parecidos y diferencias. Fue entonces que eligen a Caral como punto de inicio basados en la ausencia de restos de cerámica en superficie, la diversidad arquitectónica del sitio, el orden aparente en que están ubicadas las pirámides y la monumentalidad de dichas estructuras. En 1996 se iniciaron las excavaciones que no han parado hasta la actualidad (año 2006). Más aún, han elaborado un "Plan Maestro", documento que da los lineamientos necesarios para convertir el valle de Supe y su patrimonio cultural monumental en un eje de desarrollo socioeconómico integral y sostenible en la región costera nor-central del Perú (Shady 2004).
Caral, cuna de la civilización andina
Se ha planteado sobre Caral que fue cede de una comunidad formada por varios linajes y dirigida por las cabezas o representantes de dichos linajes (Shady, Dolorier y Casas 2000) en donde uno de ellos sería el "principal" (¿Curaca?) y los otros sus contrapartes. Los Curacas de estos linajes conducirían y organizarían la vida de los habitantes de las diversas ciudades y pueblos contemporáneos a Caral como Aspero, Allpacoto, Miraya, Kotosh y La Galgada entre otros. Todos ellos compartían una misma tradición y formaron una amplia y bien organizada red de reciprocidad e intercambio (Shady, Dolorier y Casas 2000). Caral debió ser la cabeza de toda esta red.
Escalinata en el Templo del Altar Circular.
Lo que los mantuvo unidos fue la religión, que se usó como medio de cohesión y coerción (Shady 2004). La religión en esa época fue la política del estado para el control de la población (Shady 2004), de la producción de bienes y su circulación. Ello está representado en los grandes monumentos de carácter religioso (las pirámides) con sus plazas, atrios y altares del fuego sagrado en donde se llevaron a cabo las diferentes festividades del calendario ceremonial, símbolo de su identidad cultural (Shady 2004). Las periódicas reuniones y actividades conjuntas como la renovación de las pirámides permitían el reconocimiento del poder y fortalecían la identidad cultural (Shady 2004).
Todo lo anterior es la base de la civilización andina y están presentes en Caral como los exponentes más antiguos de las principales instituciones peruanas de la época prehispánica, como la reciprocidad (sistema de intercambio y circulación de bienes y servicios), el calendario ceremonial (ligado a la producción, el cultivo y la pesca) o la construcción y renovación de los templos, entre las más destacadas.
Caral hoy
Como hace 5000 años Caral es de gran importancia en la historia del Perú, como centro de investigaciones permanentes, creadores de ciencia y cultura y como polo de desarrollo que impulsará a su región hacia el desarrollo económico y social.
Festival turístico y cultural organizado por el PEACS con la participación de la población local en Caral.
Cómo llegar a Caral
En Auto
Vía oficial
Para llegar a la Ciudad Sagrada de Caral, tendrá que viajar por la carretera Panamericana Norte, hasta el kilómetro 184, antes de la ciudad de Supe. Luego de recorrer 23 kilómetros hacia la margen izquierda, llegará a una señal que indica el camino hacia la Ciudad Más Antigua de América.
Para llegar a la Ciudad Sagrada de Caral, tendrá que viajar por la carretera Panamericana Norte, hasta el kilómetro 184, antes de la ciudad de Supe. Luego de recorrer 23 kilómetros hacia la margen izquierda, llegará a una señal que indica el camino hacia la Ciudad Más Antigua de América.
Vía AlternativaLa otra alternativa de ingreso, cuando el río sube su caudal entre los meses de abril a diciembre, es una carretera afirmada a la altura del kilómetro 160 de la Panamericana Norte, en el desvío de Végueta.
La distancia que tiene que recorrer es de 24 kilómetros.
La distancia que tiene que recorrer es de 24 kilómetros.
En transporte público
Para llegar a la Ciudad Sagrada de Caral, tiene que tomar un bus con dirección al Norte, hasta llegar a Supe Pueblo que se encuentra en el kilómetro 187 de la Panamericana Norte.
Deberá bajar del bus a la altura del Mercado de Supe.
A una cuadra del mercado está ubicado el paradero de taxis – colectivos que se dirigen al Centro Poblado de Caral.
Si utiliza el servicio de colectivo, el auto le dejará en el ingreso peatonal del sitio arqueológico, desde donde parte una ruta peatonal señalizada. El tiempo aproximado de caminata es de 20 minutos.
El costo aproximado del pasaje es S/.3.50 y las unidades parten con 6 pasajeros.
El costo aproximado del pasaje es S/.3.50 y las unidades parten con 6 pasajeros.
Si utiliza el servicio de taxi, los autos le conducirán hasta la Zona de Recepción del sitio arqueológico. Es posible contratar el servicio de ida y vuelta, pero deberá coordinarlo previamente con el conductor.
Conviene señalar que para el retorno, los taxi-colectivos sólo transitan por el valle de Supe hasta las 4:00pm.Arqueólogos de Proyecto Caral hallaron huellas de pies y manos de hace 5 mil años
Huellas de pies y manos que datan de hace aproximadamente cinco mil años encontró el equipo de arqueólogos del Proyecto Caral, sobre el piso de la también descubierta plaza circular “TinkuyMituKancha”, al norte de Lima.
El anuncio lo hizo la arqueóloga, y responsable del Proyecto Especial Arqueológico Caral- Supe, Ruth Shady, dentro del marco de celebraciones por el décimo tercer aniversario de presentación de la civilización más antigua de América.
Shady, informó que además localizaron los restos de un infante, de aproximadamente dos años, adornado con cuencas cilíndricas de material orgánico y ofrendas de textiles quemados.
“TinkuyMituKancha” -o plaza de la integración- se ubica entre la Pirámide Mayor y Pirámide la Cantera, construcciones de piedra que forman parte del complejo arqueológico más antiguo del continente.
Las huellas se encuentran dispersas, afirma la estudiosa, y aparecen como si se dirigieran hacia distintas direcciones “como si sus protagonistas danzaran en una ceremonia ritual”, explicó durante la presentación del hallazgo.
“Este descubrimiento nos transmite un mensaje simbólico a la sociedad peruana actual. En esta zona construida que hemos mostrado, se puede observar la división dual que separa un espacio de color amarillo, de otro gris. Ambos habrían sido ocupados en un ritual, por grupos diferenciados que llegaban a un entendimiento en la mitad superior de esta edificación”, dijo.
La arqueóloga chalaca sostiene que el mensaje simbólico es de la integración, que podemos tener diferencias culturales, sociales o políticas, pero cuando se trata de sacar adelante obras que beneficien al país la confluencia de esfuerzos debe darse.
Explicó que esa práctica, el ritual de integración, se habría producido por las autoridades de entonces, para transmitir a la población que las diferencias no deben afectar los intereses comunes.
“Nosotros queremos que la arqueología del Perú le de al pueblo peruano de hoy, el mensaje de vincular el pasado con el presente, que dejemos las diferencias cuando se trate de beneficiar a la sociedad en su conjunto”, manifestó.
El equipo de arqueólogos, también presentó la fachada sur de la Pirámide de la Galería, tercera edificación de grandes dimensiones que conforman la ciudad sagrada.
La civilización más antigua de América, se encuentra en el kilómetro 184 de la carretera Panamericana Norte, a tres horas del centro de la capital, Lima.
Hace 13 años, Ruth Shady, junto a un equipo de arqueólogos inició las investigaciones y conservación de este patrimonio cultural, y también comenzó a difundirlo y a convocar de manera directa a la población de Caral y del ámbito de influencia para mejorar sus condiciones de vida.


